Hola,
Con este libro me pasa un poco como a Rosita Fraguel con Tombuctú: había oído maravillas de él, había recibido mil recomendaciones, había mirado en Internet y todo el mundo contaba delicias de él. Y sin embargo no me lo trago. Ni siquiera encuentro una frase que me guste para iniciar la reseña. De hecho, ni siquiera he conseguido terminar el libro... no lo soporto. He probado a poner el audiolibro (viene con el tomo) en el equipo de música, pero me pone de los nervios más aún que la lectura. Creo que es la tercera vez que no termino un libro, aunque la primera que lo hago porque pienso que, realmente, el libro no merece la pena.
Y es que los cuentos que Jorge Bucay cuenta en este volumen ni siquiera me parecen originales. Son como las historias que siempre cuentan las abuelas, pero disfrazadas de "Eh chicos, son cuentos de mi propia inventiva, ¿a que soy original y listo? Pues ya sabéis, compradlo". El único cuento que me ha gustado un poco, y no por el cuento en sí, sino porque lo enfoca de manera completamente distinta al resto, es uno titulado Juan Sinpiernas. No es difícil adivinar de qué va, ¿cierto?
Pues eso mismo. Lo mismo que Rosita con Tombuctú: no descarto que resulte que no lo he sabido enfocar, pero dudo mucho que nadie me vaya a cambiar la opinión que me he forjado yo misma sobre estos cuentos. Ni originales, ni reflexivos, ni bien escritos, ni nada: mi abuela cuenta estas mismas historias mil veces mejor. Qué coño, si quieres leer sobre algún aspecto de la vida que ya conoces, lee a Bertrand Russell. Dudo mucho que yo, por mi parte, quiera siquiera volver a leer nada de Jorge Bucay.
Besotes







spike_mandrake
17 mar 2007 | 10:58 PM
A mi me sucedió con Tiempo de Silencio. Leí 40 páginas y lo dejé. Suelo acabarme hasta los libros más aburridos, pero con ese no pude.
Rosita Fraguel
18 mar 2007 | 09:25 AM
Bueno, es que este hombre, Coelho... esa gente, no dejan de ser productos comerciales. Venden esa especie de espiritualidad enlatada y un poco cursi que parece que una buena parte de la sociedad necesita. Conozco a mucho flipado y flipada con esta gente, parece que les ha venido la gran revelación cuando, como tú dices, son cosas que las abuelas y los que tenemos alrededor nos enseñan. Basta con observar la vida con un poco de sentido común... pero parece que ése es el menos común de los sentidos.
Parece que hay gente a las que ayuda estos libros... me alegro por ellos. Pero no, no creo que tú pertenezcas al mercado hacia el que van dirigidos.
Y a ver si me aclaras lo de Tombuctú, que por aquí he leído que a tí te gustó y yo me he quedado ahí con el mal cuerpo...
¡Un besazo guapa!
VortixTM
25 mar 2007 | 11:35 AM
Hola :)
Me pasó exactamente lo mismo que a tí con este libro, mi madre se lo leyó y no paraba de insistirme en lo bien que estaba. Lo empecé y tuve que dejarlo al poco tiempo. Poco original y poco interesante a mi gusto.
Un besote pa tí.